Mary Stuart Boyd: Cuevas de Artà
Capdepera

A principios del siglo XX, Mary Stuart Boyd Stuart visitó Mallorca durante cinco meses. Fruto de esta experiencia escribe The Fortunate Isles, publicada en 1911.

Las cuevas de Manacor son fantásticas y maravillosas. Las de Artà son magníficas, impresionan per su oscuridad y grandiosidad. Cualquier concepción que yo me hubiera formado sobre la magnificencia de una cueva fue ampliamente superada y, en mi opinión, las cuevas de Artà eran infinitamente más impresionantes que las de Manacor. Cuando intenté expresarlo, Amorós me dijo entusiasmado:

—Las cuevas del Drac son una capilla. Estas son una catedral.

Una infinidad de maravillas se esconden dentro de las vastas cavernas. Estalactitas tan largas que hacen que la cabeza te de vueltas si intentas calcular cuánto tiempo tardaron en formarse. Figuras esculpidas con tanto detalle que parecían haber sido talladas con el cincel de un escultor. Cascadas de cristal centelleante. Una enorme figura acotada de un Mefistofel alado, y en la sala de las banderas —maravillas de pañería inmóvil— enseñas que se extendían en ángulo recto desde el palo del que colgaban.

Fue en la Sala de las Banderas donde Amorós nos avisó de que no lo siguiéramos y desapareció de nuestra vista, dejándonos en la oscuridad. De repente, desde las alturas surgieron unos ruidos extraños capaces de provocar terror en los corazones de los miedosos. Entonces la luz de una antorcha romana otorgó un extraño efecto a aquel laberinto de estalactitas, conos y guirnaldas que se levantaban y se alargaban por encima de nosotros a una altura difícil de imaginar.

Texto: Mary Stuart Boyd. Traducción: Neus Adrian.

 

Mary Stuart Boyd (Glasgow, Escocia, 1861 – Takapuna, Nueva Zelanda, 1937)

The Fortunate Isles: Life and Travel in Majorca, Minorca and Iviza, 1911

La escritora y viajera británica Mary Stuart Boyd compaginó la literatura de misterio con la literatura de viajes en su trayectoria. Se casó con Alexander Stuart Boyd, artista célebre e ilustrador de la revista Punch, que ilustró los numerosos libros de viajes que A. S. Boyd dedicó a Nueva Zelanda, Escocia, Francia y las Islas Baleares. A principios del siglo XX, el matrimonio, junto a su único hijo, Stuart, visitó Mallorca; en concreto, llegaron en octubre de 1909 y su estancia fue de cinco meses.

Fruto de esta experiencia escribe The Fortunate Isles, publicada en 1911. En el momento de la publicación el relato fue un éxito, pero quedó en el olvido después de la Primera Guerra Mundial. El interés de la autora por la cultura balear, junto a los grabados de A. S. Boyd que se incorporan en la publicación, hacen de este libro uno de los documentos de viaje del siglo XX más pintorescos y relevantes. A raíz de la muerte de su hijo en el frente, en la Primera Guerra Mundial, el matrimonio se mudó a Nueva Zelanda definitivamente, donde la escritora fundó una asociación de mujeres escritoras, la League of New Zealand Penwomen.

 

Las Cuevas de Artà

Las primeras exploraciones a las Cuevas de Artà conocidas también como la Cueva de s'Ermita se realizaron en 1806. La relevancia de las formaciones rocosas, columnas, estalagmitas y estalactitas impresionaron a los viajeros y exploradores, los cuales no dudaron en hacer la crónica de la excursión en sus relatos de viajes.

Junto con las Cuevas del Drac (Manacor), las de Artà son uno de los espacios subterráneos de mayores dimensiones. Se han llevado a cabo algunas adaptaciones a las cavidades para hacerlas visitables. En el caso de las Cuevas del Drac las primeras acciones, como la construcción de la imponente escalera de acceso se hicieron en la segunda mitad del siglo XIX. Así, a principios del siglo XX ya se registran las primeras visitas turísticas y las primeras muestras de difusión.

 

 

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