Llorenç Villalonga: Can Sabater
Binissalem

La casa donde Llorenç Villalonga residía temporalmente, se convierte en escenario de ficción, en el prólogo del libro de relatos El lledoner de la clastra.

La biblioteca, situada en el primer piso, es grande y recóndita. Su única ventana da al patio, donde un viejo almez supera, sobradamente, los tejados del edificio. En agosto, en Robines, ya junto a la sierra, entre Montlleó y Bearn, los días son tórridos. Para librarse del sol y de las moscas, se refugian en la penumbra de las habitaciones cerradas. La biblioteca está resguardada por las persianas y por la cortina espesa del almez. Y aún así, el azul aterciopelado del cielo se filtra entre las rendijas. Sobre ese cielo vibrante de Mallorca, los vencejos persiguen a sus presas con chillidos estridentes. El hambre, el ansia vital, les enloquece. De vez en cuando, un soplo de aire nos trae perfumes de albahaca y de claveles indígenas. El mundo vegetal también quiere, a su manera, atestiguar que existe...

El lledoner de la clasta (El almez del patio), 1958

Traducido por Carme Castells. 

Llorenç Villalonga

(Palma, 1897 - 1980). Es considerado uno de los principales novelistas de la literatura catalana. Escribió artículos de opinión en prensa, novela y  teatro. Desafiando las convenciones literarias de su época, llegó a crear una obra sólida y unitaria, con constantes interrelaciones de personajes, ambientes y correspondencias entre ficción y realidad. Su obra inaugura la novela moderna en lengua catalana, influenciada por referentes europeos que le permiten superar el costumbrismo imperante. Resuenan en su escritura Marcel Proust, Valle Inclán y los clásicos del pensamiento ilustrado.

Su novela más reconocida es Bearn o la sala de las muñecas, traducida a más de 20 idiomas y recreada a través del teatro, televisión y cine. La obra está ambientada en la Mallorca del siglo XIX, y refleja la pérdida de valores de una sociedad en total transformación, para Villalonga: "no hay más paraísos que los perdidos".

Bearn crea un entorno mítico que podemos identificar, parcialmente, con Binissalem. El autor residió largas temporadas en el Casal de Can Sabater, donde hoy se encuentra la Casa Llorenç Villalonga. Museo Literario. El contacto de Villalonga con este entorno rural fue decisivo en la gestación de Bearn, como novela que nace de la evocación de recuerdos de infancia y del impulso memorialista. También en Binissalem escribió los relatos del libro El lledoner de la clasta, escrito en la calma de su despacho de Can Sabater.

 

Binissalem

En el entorno mítico del escritor, Binissalem es también identificado con Robines, otro topónimo de referencia cuyo origen hay que buscarlo en el pasado árabe de la isla. En Robines, Llorenç Villalonga compartió encuentros e inquietudes con otro escritor de gran interés, Llorenç Moyà i Gilabert de la Portella, propietario de Can Gelabert y escritor polifacético. Moyá es autor del libro A Robines també hi plou, un conjunto de relatos publicado en 1958.

Binissalem es tierra de vinos, tras una larga historia de esplendor y decadencia, asociado a la plaga de filoxera que asoló los viñedos de Europa. A día de hoy, el pueblo ha recuperado el esplendor económico del pasado y los caldos de Binissalem, agrupados en una Denominación de Origen propia, son reconocidos internacionalmente. La llamada Piedra de Binissalem, extraída en las canteras locales, es rasgo característico de grandes casales señoriales que atestiguan un pasado de gran esplendor de la comarca.

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